Mendinueta (Navarra)


Antiguo lugar de señorío nobiliario situado en el valle de Izagaondoa. Propiedad de la familia Beaumont (marqués de Claromonte y vizconde de Mendinueta) desde siglos atrás.
Es por ello que sus habitantes eran renteros. Cada familia pagaba 35.000 pesetas de renta al año al administrador del marqués.
Situado sobre un pequeño promontorio a 545 metros de altitud, cuatro casas componían el caserío, con el añadido de la casa del pastor, antigua abadía.
Contaron con luz eléctrica en las viviendas desde 1936 por una línea de baja tensión proveniente de la fabrica del molino de Urroz, no así agua corriente, para lo cual se abastecían de una fuente cercana.
Cada casa tenía su horno antiguamente para la elaboración del pan, incluida la del pastor, pero con el paso de los años dejó de hacerse en cada casa y era el panadero de Urroz-Villa el que llevaba el pan dos días a la semana a Mendinueta.
Asimismo cada casa llegó a tener un lagar en la bodega para hacer vino, siempre para consumo local.

Buenas tierras de cultivo había en su término que estaban dedicadas mayormente al cereal (trigo, cebada, avena).
Se iba a moler el grano a la harinera de Urroz.
La oveja era el animal más numeroso en la ganadería. Había un pastor comunal que sacaba a pastar el ganado ovino de todas las casas, el último fue Villanueva que era natural de Artaiz, anteriormente se recuerda a Fonseca del pueblo de Turrillas. Le pagaban entre las cuatro familias y se le permitía tener unas cuantas ovejas propias.

No faltaba un par de vacas en cada casa para abastecimiento de leche.

"Nosotros teníamos concertadas alrededor de una decena de casas en Urroz a las cuales llevábamos una botella de leche de vaca, las cargábamos en unos serones en el macho, antes de ir a la escuela las repartíamos, unas nos devolvían el envase en el momento y otras había que pasar a recogerlo al salir de la escuela".
MANUEL AGUDO.


Suma importancia tenían los bueyes para los trabajos del campo y las yeguas y los machos para las faenas de carga y de traslado de personas.
Otro animal importante en las casas de Mendinueta era el cerdo.

"En mi casa se llegaban a matar hasta tres cerdos, éramos muchos en casa y era el sustento primordial para todo el año. Aparte de eso íbamos a vender algunas veces. Me acuerdo de ir con mi hermano en una galera (carruaje) llevando seis cerdos a Aoitz a venderlos a los carniceros de allí". MANUEL AGUDO.

                                     "Con txerris (cerdos) de casa Txantxo,
                                      de Txiberri y Mayorazgo
                                      y alguno de Antxón
                                      he completado un vagón.
                                     Tratante no seas lerdo
                                     y fíjate en la cuarteta.
                                    Si quieres encontrar buen cerdo,
                                    lo encontrarás en Mendinueta".

(DICHO POPULAR QUE DABA CUENTA DE LA IMPORTANCIA QUE TENÍA ESTE ANIMAL EN MENDINUETA).


Muy importante en el apartado ganadero era la feria de ganado que se celebraba en noviembre en Urroz-Villa. Gran afluencia de gentes de toda la comarca donde se aprovechaba para negociar la compra-venta de animales.
Asimismo a Urroz acudían semanalmente a abastecerse de productos de primera necesidad que no tenían en Mendinueta y de paso vender huevos o pollos, en otras ocasiones el desplazamiento se hacía a la capital.

"Mi madre se desplazaba a veces a Pamplona a vender corderos. Iba con alguna de mis hermanas hasta Urroz y allí cogían el Irati (tren) que las llevaba hasta Pamplona. Vendían los corderos, huevos, pollos, lo que llevaran y de paso aprovechaban para comprar otros productos que no había en Mendinueta como era el pescado, para alegría de mi padre que así variaba un poco de comer siempre carne". MANUEL AGUDO.

"Mi madre solía ir algunas veces a Pamplona. Unas veces con mi padre y otras sola. Llegaba hasta Urroz donde cogía un taxi que hacía el traslado a la capital. El vehículo tenía cabida para diez personas y solía ir lleno casi siempre.
Mi madre acudía a la Plaza Vieja y allí vendía lo que llevaba: huevos, alguna gallina o algún conejo y de paso aprovechaba para comprar cualquier cosa que se necesitaba. Después se iban a comer a casa Paco y por la tarde vuelta a Urroz y a Mendinueta. A ella la venía bien por salir un poco de la rutina del pueblo".
JESÚS MARÍA AGUDO.


Pocos vendedores ambulantes se dejaban ver por Mendinueta, alguno que venía desde Reta o desde Lumbier con una caballería vendiendo fruta principalmente.

No había escuela en Mendinueta por lo cual y según la época se desplazaban un buen número de niños hasta la de Urroz.

"En una casa eran trece hermanos, en la nuestra nueve y en las otras casas también había niños, aunque por edad no coincidimos todos a la vez yendo a escuela aún así en los años 40 hasta quince niños nos desplazábamos por la mañana hasta Urroz. Eso sí antes de ir a la escuela ya nos tocaba hacer alguna faena de ayudar en la casa, generalmente subir dos o tres cantaros de agua desde la fuente. Nos llevábamos una tartera y comíamos en una casa que tenían amistad con mis padres. A la ida cada uno salía de Mendinueta por su cuenta pero a la vuelta si solíamos volver todos juntos". MANUEL AGUDO.

"En los primeros años de los 60 íbamos siete niños a la escuela de Urroz, cinco de Antxón y mi hermano y yo de Txiberri.
Había veces que estaban acampados antes de llegar a Urroz los gitanos que iban con sus carromatos por los pueblos (los húngaros se les decía), tenías que pasar por medio del campamento y te daba un poco respeto, aunque nunca pasó nada.
Comíamos en Urroz, en casa Miguel que tenían amistad con mis padres. Algo tendrían acordado.
Recuerdo un día que no queríamos ir a la escuela mi hermano y yo. Mi abuelo nos acompañó hasta mitad de camino y nos dio un billete de peseta para que lo gastáramos en golosinas en casa Marcos de Urroz y así nos contentamos. Cosas de niños". JOSÉ ANTONIO AGUDO.


La iglesia parroquial estaba dedicada a la Virgen del Pilar. Debido a su progresivo deterioro y falta de mantenimiento se construyó una iglesia nueva a escasos metros de la anterior. Se construyó en los años de la guerra civil y era un edificio que constaba de cuatro graneros, dos a cada lado y la iglesia en medio.
El cura (don Gregorio) venía desde Reta a oficiar los actos religiosos. Llevaba los pueblos de Reta, Zuazu y Mendinueta. Había que ir a buscarle con una caballería. En ocasiones era un cura de Urroz el que acudía hasta el pueblo.

"Íbamos con dos yeguas a buscarle a Reta, una para nosotros y otra para que fuera montado el cura, pero en ocasiones llevábamos solamente una yegua".
MANUEL AGUDO.


"Resultaba chocante ver a mi abuelo andando con casi 70 años tirando del ramal de la yegua en la cual iba montado el cura que andaría por los 40 años".
JESÚS MARÍA AGUDO.


El cartero, Saturnino venía desde el pueblo de Ecay montado en una yegua. Después le sustituyó Olegario que venía desde Ardanaz.
En numerosas ocasiones se dejaba la correspondencia y el periódico en una casa de Urroz y desde allí cualquiera del pueblo la llevaba a Mendinueta.
En Urroz residía el médico. Eran dos hermanos (Huarte), naturales de Lumbier. Uno era para el pueblo de Urroz-Villa y el otro para el valle de Izagaondoa. Don Santos era el que se desplazaba por todos los pueblos del valle.

"Un día mi madre se puso de parto, estaba para nacer mi hermano Jesús María. Se fue mi padre a buscar al médico a Urroz pero no lo encontró porque resulta que estaba cazando. Así que hubo que recurrir a las buenas artes de Margarita de Casa Antxón que tenía conocimientos de partera". JOSÉ ANTONIO AGUDO.

"Cuando Aurora se puso de parto me tocó a mí ir a buscar a toda prisa a su madre que vivía en Zunzarren. A pesar de que yo no sabía llegar hasta aquel pueblo mi hermano me dijo: no te preocupes que una vez que pases Urroz el caballo solo te llevara hasta allí. Así fue, recogí a su madre y a la vuelta vinimos los dos montados en la grupa hasta Mendinueta". MANUEL AGUDO.

Las fiestas patronales eran el 12 de octubre en honor a la Virgen del Pilar. Solían durar tres días y se nombraba a dos mayordomos que eran los encargados de organizarlas.
Empezaba con una diana mañanera donde se hacía el recorrido por las casas del pueblo acompañados de los músicos. En cada casa obsequiaban con moscatel y galletas. Misa a continuación, un poco de baile por la mañana y después de comer baile por la tarde y baile por la noche.
Los hermanos Olaverri (Vidal y Josecho), provenientes de Astrain, con acordeón y guitarra eran los encargados de amenizar el baile, el cual se realizaba en una era.
Después de comer estos días de fiesta se acostumbraba a jugar a la Carteta (juego de naipes) en el interior de alguna casa.
Mucha juventud de otros pueblos acudían a las fiestas de Mendinueta, venían de Urroz, de Artáiz, Idoate, Reta, Zuazu, Lizarraga...

"En mi casa nos juntábamos casi treinta personas, aparte de los que éramos en casa, tanto mi padre como mi madre tuvieron varios hermanos por lo cual teníamos bastantes primos repartidos por diversos pueblos y luego venían amigos y allegados de pueblos cercanos.
Venía una cocinera de Urroz para ayudar en la cocina, matábamos dos ovejas para abastecer a todos los presentes. A la hora de dormir pues en cualquier sitio nos apañábamos. Hasta tres durmiendo en una cama. Todo se hacía con muchísima ilusión, era la única ocasión que teníamos de vernos con muchos parientes". MANUEL AGUDO.


Los de Mendinueta no faltaban a la cita anual en la concurrida romería que se hacía el segundo día de Pascua a la ermita de San Miguel de Izaga en término de Zuazu. Allí se juntaban las gentes de todo el valle. Cada pueblo iba con su cruz procesional.
Era costumbre desde antaño en Mendinueta el día de la Cruz de mayo (día 3) poner cruces (que previamente habían sido bendecidas el Domingo de Ramos) en todos los campos, para así librar a las cosechas de las tormentas.

Los domingos era el día de escapar de la rutina del trabajo y buscar un poco de entretenimiento, aunque no abundaban mucho.

"Las chicas jóvenes salían a la carretera de Urroz a Lizarraga a pasear los domingos por la tarde y los chicos revoloteando tras ellas o bien nos íbamos a Urroz a dar una vuelta a ver que había por allí, si nos apetecía echábamos unos tragos en alguna taberna. No había bailes, solamente en la posguerra, en los años de los maquis hubo un destacamento del ejército instalados en Urroz y estuvo más animada la cosa pues si se hicieron bailes dominicales y más de un soldado se hizo novio de alguna de las chicas.
Otras veces en vez de ir a Urroz nos íbamos a recorrer los pueblos donde estuvieran en fiestas. Nosotros éramos cuatro hermanos varones y no siempre tirábamos todos para el mismo sitio. Llevábamos una bicicleta y según las amistades o los intereses por alguna chica que nos gustara nos íbamos para un sitio u otro. Me acuerdo de las fiestas de San Martin en noviembre, se celebraba en Artáiz y en Ardanaz. Íbamos primero a Artáiz y después de cenar nos acercábamos hasta Ardanaz. Aquí hasta que se acababa, después vuelta para Mendinueta. A lo mejor llegábamos a las dos de la mañana a casa y a las cuatro ya había que levantarse para realizar las faenas del campo, incluso en ocasiones sin haber dormido nada. Los padres no te prohibían ir ningún sitio pero tu ya sabías que a tal hora había que levantarse para empezar las tareas". MANUEL AGUDO.


Con la llegada de los años 60 y la fuerte emigración que se estaba dando en todo el valle, Mendinueta no podía ser ajeno a ello. Aunque el marqués les ofreció la posibilidad de seguir como renteros, aumentando la renta a 125.000 pesetas anuales por familia o bien la compra de todo el pueblo y sus fincas por 10.000.000 de pesetas a pagar entre las cuatro casas, siempre que fueran todas las familias en conjunto, no hubo acuerdo entre los vecinos que ya tenían el pensamiento de buscar un mejor futuro en Pamplona y así a últimos de 1964 se cerraban tres de las cuatro casas del pueblo, quedándose solo un tiempo más los de Casa Mayorazgo que lo hicieron en los primeros meses del año 65. El pastor y su familia se habían ido unos años antes.

"Inocencio y su hermana Pilar de casa Mayorazgo se fueron unos meses después que los demás porque tenían que esperar a que la casa que tenían en Urroz-Villa fuera desalojada por el inquilino al que la tenían alquilada".
JESÚS MARÍA AGUDO.



En la actualidad los que un día se fueron y sus descendientes siguen reuniéndose el 12 de octubre en Mendinueta para que no se apague la memoria del pueblo.

"Nos juntamos alrededor de unas veinte personas. Un día de confraternización, de recordar, de seguir manteniendo un vínculo con el lugar donde nacimos. Lanzamos unos cohetes, hacemos una comida y echamos unos tragos, así pasamos un día agradable". JOSÉ ANTONIO AGUDO.


Visita realizada en mayo de 2017.

Agradecimiento a los hermanos Agudo, José Antonio y Jesús María de casa Txiberri, amenos informantes del pueblo que les vio nacer y donde pasaron los primeros años de sus vidas.
Agradecimiento para Manuel Agudo de casa Txiberri (tío de José Antonio y Jesús María). Excelente informante del pasado de Mendinueta. A sus 86 años una memoria lucida le permite rememorar muchos detalles y recuerdos vividos.
Otra fuente de información: Libro- Izagaondoa; Memoria de un valle, de Fernando Hualde.


PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Punto y aparte. Llueve en Mendinueta. Ese ha sido el fenómeno atmosférico que me ha acompañado durante mis dos visitas a este pueblo. Dos visitas que en realidad fue solo una, porque en la primera ocasión en el mes de diciembre de 2008 tanto llovió aquel día que no pude llegar hasta Mendinueta. Desde la carretera veía la silueta del pueblo a lo lejos y es lo más cerca que pude estar. Una lluvia abundante y torrencial me impidió conocer este despoblado. Estuve esperando para ver si aflojaba pero no hubo manera por lo cual tuve que desistir de intentar acercarme hasta sus muros.
En estos primeros días del mes de mayo de 2017 con motivo de mi segunda visita la lluvia me volvía a acompañar pero no al nivel de intensidad de aquella ocasión.
Después de pasar el Canal de Navarra, la silueta de Mendinueta se va haciendo más visible. La torre de vigía a lo lejos parece el campanario de una iglesia. Cuando llego a la entrada del pueblo se pone a llover con más fuerza pero no resisto las ganas que tengo de conocer este deshabitado que se me quedó pendiente. Bajo el paraguas apenas puedo reparar detalles en profundidad, la torre medieval es la que se lleva todo el protagonismo. Recorro a buen paso la única calle que vertebra el pueblo de este a oeste, donde van saliendo al paso las viviendas que un día dieron forma a Mendinueta. Llego al final de la calle y la lluvia no afloja así que busco refugio en un cobertizo que todavía mantiene el tejado.
Es a los veinte minutos aproximadamente cuando cede la lluvia en intensidad pero no llega a parar del todo en ningún momento. Decido salir de mi "improvisado refugio" y volver a ver el pueblo por la misma calle por donde he venido e ir tomando las fotografías pertinentes. Me gusta la imagen de
casa Mayorazgo y casa Txiberri alineadas una junto a otra en un lateral de la calle, me gusta la altiva torre en medio del casco urbano, me gusta el verde de la vegetación que pone la nota de color en todos los rincones del pueblo.
Tuvo que ser Mendinueta un pueblo bonito, articulado en torno a una sola calle con su robusta torre defensiva a medio camino y con la pequeña plaza donde se encontraba la iglesia, el cementerio y casa Antxón.
El visitante que llegue a Mendinueta sin conocimiento previo del lugar se volverá loco buscando la iglesia del pueblo, llegará a la conclusión de que allí no había edificación religiosa alguna. Pero si la hubo y dos por falta de una. De la nueva no queda ni rastro, solo un pequeño muro, se construyó con materiales de mala calidad y en cuanto el pueblo se quedó vacío se vino abajo rápidamente. De la vieja si el visitante es un poco sagaz si podrá intuir donde estaba situada porque aún quedan los arranques del muro del ábside, pero eso si, después de moverse entre escombros y vegetación.
Como no tiene más calles la visita al pueblo se hace rápido, doy una vuelta por el exterior pero aquí la hierba está muy alta y es un poco complicado moverse además de empaparse toda la ropa.
En una vaguada cercana donde hay unos árboles intuyo que allí puede estar la fuente y el lavadero, intento acercarme pero no lo consigo, la vegetación lo hace imposible, han sido engullidos por la maleza.
Es ahora cuando ya toca marchar cuando la lluvia cesa por completo y van desapareciendo los negros nubarrones que había una hora antes.
MENDINUETA.
¡Qué bonitos nombres nos regala la toponimia navarra!



Entrando a Mendinueta.




Casa Txantxo. Vivían en ella los hermanos Bruno, Ana María y Trinidad. Se marcharon en 1964 a Pamplona.




Fachada trasera de casa Txantxo. Las cuatro viviendas tenían una fisonomía casi igual y una estructura interior muy parecida. En la primera planta quedaban las cuadras (a la izquierda las caballerías y a la derecha los bueyes) y en la planta de arriba se distribuía la cocina, el comedor y las habitaciones.
En el sótano quedaba la bodega y un pequeño habitáculo para la despensa.




Calle única de Mendinueta. La torre medieval asoma entre la vegetación a la derecha. A la izquierda casas Txiberri y Mayorazgo.




La torre de Mendinueta. De planta cuadrada y construida en piedra. En estado de deterioro progresivo.

"Yo le oí contar a mi padre que la torre antiguamente era más alta, lo que pasa que la gente fue cogiendo piedras de arriba para utilizarlas en otras edificaciones". MANUEL AGUDO.




La base de la torre cimentada sobre la pura roca.




Casa Txiberri. Vivía en ella el matrimonio formado por Aurelio Agudo y Aurora Esquiroz, además de los tres hijos que tuvieron, José Antonio, Jesús María y Alfonso (un cuarto ya nació en Pamplona) y los abuelos paternos, José Agudo y Clara Ozcoidi.
En noviembre de 1964 cerraron la puerta de la casa y se fueron a Pamplona.

"Nos fuimos a Pamplona a un piso normal, de los que se estilaba en aquellos años, pero al abuelo José todo le parecía maravilloso, tener agua corriente y otras pequeñas comodidades era un lujo, por lo que exclamó:
¡Vaya casa, seguro que ni Franco tiene una así!
JOSÉ ANTONIO AGUDO.




Foto cedida por José Antonio Agudo.

Casa Txiberri en 1980.





Trasera de casa Txiberri. Ninguna de las viviendas conserva el tejado por lo que el proceso de ruina es muy acelerado. Por detrás asoma la torre medieval.




Casa Mayorazgo. Fue la última vivienda que se cerró en Mendinueta (1965). La habitaban los hermanos Oroz Vizcay (Inocencio y Pilar). Se marcharon a Urroz-Villa.




Portada de acceso a casa Mayorazgo. Dintel monolítico.




Casa Antxón. La huella del expolio queda reflejada en las piedras que conformaban la puerta y las ventanas. Vivía en ella el matrimonio formado por Manuel y Margarita (natural de Rípodas). Tuvieron seis hijos. Emigraron a Pamplona.




Apenas reconocible el conjunto que formaba la iglesia y el cementerio. Del templo queda parte del muro del ábside. Era de buen tamaño por lo que se ve en alguna fotografía antigua, pero el deterioro sufrido no hizo posible que se pudieran realizar actos religiosos en su interior por cuyo motivo se construyó otra iglesia. Esta iglesia vieja posteriormente se utilizaba como cuadra para los animales. Un retablo del siglo XVI fue trasladado al museo de Navarra en Pamplona y una talla gótica de la Virgen con el Niño fue llevada al museo Diocesano de Pamplona.
El cementerio devorado por la vegetación. Clara Ozcoidi de casa Txiberri fue la última persona enterrada aquí. Hecho que sucedió en abril de 1964.




Foto cedida por José Antonio Agudo.

La iglesia nueva de Mendinueta. También bajo la advocación de la Virgen del Pilar. Nada queda de ella en la actualidad.



La torre por su lado este. El deterioro es visible. Al fondo se divisa el monte de Leguín en cuya cima se situaba el castillo del mismo nombre, del cual apenas queda nada.




Calle única de Mendinueta. Muro de la torre sustentado en la roca y casas Mayorazgo y Txiberri alineadas en el otro lado de la calle.




Aspecto urbano de Mendinueta.




Edificio de buen volumen que albergó a cuatro pajares del mismo tamaño. Uno para cada casa. En la planta baja algunos lo utilizaban para guardar animales o como almacén de herramientas y la planta de arriba para guardar la paja.




Foto cedida por José Antonio Agudo.

El lanzamiento de cohetes anuncia a las gentes de la comarca que se sigue celebrando la fiesta del Pilar en Mendinueta.
(12 de octubre de 2017).




Foto cedida por José Antonio Agudo.

Asistentes a la fiesta en honor a la Virgen del Pilar en Mendinueta.
(12 de octubre de 2017).